El «entusiasmo» de la Reina para que Andrew fuera enviado comercial fue un grave error
Es posible que la monarca pensara que el cargo mantendría a su segundo hijo «favorito» alejado de los problemas. Cuán equivocada estaba. Que la Reina Elizabeth II estuviera «muy interesada» en que Andrew Mountbatten-Windsor asumiera un «papel destacado en la promoción de los intereses nacionales» como enviado comercial en 2001 demuestra el férreo apoyo que la difunta monarca siempre brindó a su segundo hijo. Sabiendo que él era «el repuesto», y sin duda plenamente consciente de los peligros de esa posición —su hermana, la Princesa Margaret, había luchado por encontrar su propio rol—, el instinto materno sería protegerlo en la medida de lo posible. Siga leyendo...
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